26 ago. 2015

Artista y diseñador

Hay algo que se nos deja muy en claro a los estudiantes de diseño gráfico desde los primeros días en los que comenzamos la carrera: el arte y el diseño son cosas completamente distintas, y vamos, si uno se pone a reflexionar un poco esto resulta sumamente evidente, pero el hecho de que sean dos cosas distintas no significa que un artista no pueda ser diseñador o viceversa.

Por ende, uno de los grandes retos de mi vida siempre ha sido el lidiar con éstas dos profesiones, por así decirlo. Confieso que nunca pude aprovechar al cien por ciento mis estudios universitarios en diseño, ya que siempre opté por darle más relevancia a mi obra artística. Solía faltar bastante a clases ya que me iba a dar exposiciones o conferencias a otros estados, y muchas veces no tenía dinero para imprimir mis tareas ya que prefería invertirlo en las impresiones y montajes de mis cuadros. Afortunadamente, mis padres siempre me apoyaron en el hecho de que le diera prioridad a mi obra que a mi licenciatura, por ende siempre tuve mucho respaldo en ese sentido, pero eso no cambia el hecho de que pude haber pulido un poco más mis habilidades de diseño durante el transcurso de mi carrera, ya que tuve que hacerlo cuando conseguí un trabajo fijo como diseñador en un despacho. 

El hecho de que siempre le de proridad a mi obra artística (ya que esto es lo que realmente amo hacer), no significa que no me guste diseñar. Por el contrario, cuando diseño algo que le gusta tanto al cliente como a mí, siento una satisfacción casi parecida a la que tengo al terminar un cuadro, por ende nunca perdí la visión de representarme como diseñador gráfico.

Desde el año pasado estuve tratando de sacar adelante un proyecto para mantener separado mi arte de mis diseños por encargo, así que creé la empresa "Moontales", una página en facebook y marca donde estuve subiendo varios de mis trabajos, con la finalidad de darme a conocer en ese rubro. 



Personalmente, siento que ésta decisión fue más estresante que enriquecedora, debido a que constantemente me sentí en la necesidad de hacer algo de muy alta calidad para presentar en el portafolio. pero raramente me encontraba con el tiempo para hacerlo y lo dejaba abandonado por meses. Hace poco intenté reavivarlo de nuevo gracias a que pude culminar mi logotipo, pero me di cuenta que no tenía sentido.

¿Para qué empezar de cero con una empresa nueva, si Mariana Palova ya habla por sí mismo? Creo que, aunque mi trabajo artístico y mi profesión como diseñador gráfico tienen finalidades totalmente distintas, siguen formando parte de una misma cosa, por ende ya no le vi la funcionalidad al tener las cosas separadas. Tomé la decisión de no eliminar, sino fusionar Moontales con Mariana Palova para mostrarlo como un ente único. Creo que es lo más práctico y adecuado para mi tiempo y mi salud mental, y por ello estaré subiendo al álbum de diseño gráfico mis trabajos selectos de éste rubro. 

Quiero abrir esta etapa con el trabajo hecho para la banda RHUM, de Aguascalientes, el cual consistió únicamente en la creación de la obra para el disco y no el diseño y acomodo de los paneles. El proyecto fue realizado en el 2014, pero está siendo distribuido recientemente. He aquí un par de variantes realizadas en el desarrollo del producto:


Y el trabajo final:


Estoy abierto a cualquier tipo de trabajo a comisión (retratos, obras personalizadas, diseño discográfico, fotografía, imagen corporativa, etc...) así que, para requerir cotizaciones basta con escribirme a: design@marianapalova.mx


18 ago. 2015

Símbolos que deben ser revelados

El motivo principal por el cual los antiguos alquimistas utilizaron símbolos abstractos para explicar sus procesos e investigaciones, fue para que los "ignorantes" e impuros no fuesen capaces de entender sus elaborados estudios ni la grandiosidad de aquellos pasos que, frenéticamente, practicaban para llegar a la divinidad. Si bien, la alquimia como práctica actualmente no ayuda en absoluto a la ciencia, posiblemente como método de meditación (como me sirve a mí como artista) pudo haber sido más revelador.

Por ende, mucho del trabajo que ellos realizaban ha quedado perdido gracias al complejo afán de que sólo existiesen unos pocos elegidos para entender sus artes y éste argumento es, por mucho, uno de mis grandes conflictos con el ocultismo, ya que es un prejuicio me parece por demás bruto y más ignorante aún que aquella gente que los alquimistas deseaban evitar. Es extraño que hoy en día exista éste método entre los ocultistas modernos.

Personalmente me opongo a dejar en penumbras a las personas que bien podrían obtener un beneficio al conocer la simbología de una obra o un tratado cultural, porque a fin de cuentas, esto es una forma de transmitir conocimiento, y cualquier evasión para darlo a entender me parece hasta anti-progresista.

Me parece absurdo que, una vez que he tratado de plasmar una compleja simbología en una obra, el significado de la misma quede a lo oculto más de lo necesario, que sólo sea una imagen que transmita un primer paso de asombro, pero que no provoque un entendimiento más allá de la mera suposición del espectador.

De vez en cuando me doy a la tarea de explicar el simbolismo de mis obras, que si bien, no siempre tengo el tiempo de hacerlo públicamente, la apertura que tengo para que cualquiera aclare sus dudas o pregunte el significado de cada cosa es extremadamente amplia. Creo que esto aplica en mi caso particular ya que utilizo mucha simbología que proviene de la alquimia o la antigua iconografía del siglo XVI y tiene significados específicos en la armonía de mis obras.

Por ende quisiera empezar con un símbolo sencillo, pero que conforma ahora una unidad en cuanto a la representación de mi trabajo artístico:


Ya había comentado antes que siempre me ha costado mucho encontrar un signo que me identificase. No quise llamarlo logotipo, porque esto representa más mi obra que mi trabajo como diseñador gráfico, pero igual tengo planeado utilizarlo para ambos fines.

Esencialmente, el símbolo representa un ente. Se compone de dos partes; la primera es lo visible, lo material o lo exterior, por ello, los símbolos se colocan en la parte superior, elevados a la vista, por así decirlo "en el cielo".




Y la parte restante es la invisible, lo espiritual o lo interior, motivo por el cual se coloca "bajo tierra", fuera de la periferia, ya que es allí donde reside lo impalpable.


Para que se pueda comprender mejor la "elevación" del símbolo, comenzaré por explicar la parte interior del mismo:

 Ésta parte inferior se compone de dos símbolos, primero el oro o el Sol, lo masculino. Se encuentra en la raíz del símbolo ya que representa mi parte masculina, que si bien es la que se encuentra más oculta a la vista, es el corazón de mi esencia.

 En algunas interpretaciones, éste símbolo significa la dispersión de los caminos, el viaje o las transiciones, por lo cual, para referencia personal, lo he traspolado al significado de las experiencias o el encuentro con los distintos tipos de inspiración que he encontrado a través de mi vida.

     Al final, la parte superior se compone de dos símbolos. El primero es la descomposición, es decir, cómo después de mezclar el espíritu o el corazón del mismo con las experiencias que me han formado como ser, las interpretaciones toman lugar para dar paso a lo finalmente visible o plasmable.

"La luna", que es lo femenino, la plata alquímicamente conocida, concepto que he trasladado para representar el cuerpo femenino al que pertenezco y que no puedo cambiar, la entidad de carne que todos pueden ver incluso en algunas de mis obras. 

Todo finalmente es un proceso, utilizando el símbolo en conjunto como una retorta para plasmar de una forma más metódica mi trabajo artístico.