24 jul. 2015

Límites necesarios


Creo que todos los artistas (o casi todos) nos sentimos enormemente agradecidos cuando recibimos publicidad gratuita, ya sea de personas que suben nuestra obra en sus blogs recomendando nuestra obra o como acompañante de alguna pieza literaria o ensayo que ellos escriben, cosa que para mí es enormemente aceptable siempre y cuando se dé crédito por ello y no se lucre o imprima.

Pero también creo que hay ciertos límites respecto a ésto y considero importante que sepamos quién está publicando libremente nuestro trabajo y bajo qué motivos, y para darle un poco de consistencia a el por qué de pronto me ha preocupado, aquí viene mi caso:

En estos días en los que me he puesto a escribir un poco más y remodelar el blog, tuve la curiosidad de meterme a las gráficas de tráfico que están disponibles para los moderadores, cosa que siempre me permite ver de qué sitios o páginas web llegan más visitas (Es decir, a través de facebook, twitter, etc...). Gracias a ello, me di cuenta que recientemente, una gran cantidad de entradas provenían de un blog muy en específico el cual había estado promocionando mi trabajo últimamente, apoyando varios textos y siempre dándome crédito por ello

Hasta ahora todo parece bien y muy conveniente por el aumento de correos que estuve recibiendo con interés respecto a mi obra, pero el problema que yo tuve con esto es que el blog se trataba de un sitio que promueve la antivacunación. Llegué a la pronta conclusión que lo más prudente y coherente (siendo que  yo considero anti ético el no vacunar a las personas), era que no se me relacionase a mí o a mi obra con ese tipo de movimientos.

Escribí a la persona encargada del sitio y tras un intercambio de correos (y propaganda incitándome a cambiar de idea) finalmente mis imágenes y los créditos fueron removidos del blog, aunque no de muy buena gana y dejando en claro que lo que yo hacía sólo me traería desventajas.

Para muchos puede parecer una exageración o inclusive una tontería, ya que hay casos de marcas y personas reconocidas que aún cuando trabajaron bajo causas poco éticas, su obra o producto continúa con prestigio, ejemplificando, los uniformes nazis que fueron diseñados por Hugo Boss. Pero a pesar de ello, considero importante que sepamos no sólo cómo mover nuestra obra, sino dejar claro a quienes disfrutan de ella el tipo de personas que somos que, si bien el trabajo por sí mismo hace su parte, siempre puede existir una apertura a la incongruencia. 

No es tan gratificante tener publicidad gratis si a cambio, te vuelves en contra de las cosas que crees y esto es, a mi parecer, uno de los males más complicados en los que los artistas o músicos tenemos que enfrentarnos día a día.




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